OAXACA

CRÓNICA: Entre reproches y simulaciones, Congreso aprueba la revocación de mandato

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En San Raymundo Jalpan se vivió una jornada de reproches y simulaciones: la revocación de mandato se aprobó como derecho, pero blindada al 10

Miguel Ángel Maya Alonso

“Yo no dije que usted se vendió, si a usted le queda el saco, quédese con él”.
La voz de Alejandra García Morlán retumbó en la tribuna y puso en aprietos al priísta Javier Cacique Zárate.

El intercambio dejó claro que el debate no era solo técnico, sino político. El Congreso discutía la reforma en materia de revocación de mandato, pero el ambiente estaba cargado de acusaciones, alianzas y un oficialismo que no perdona disidencias.

El “opositor” que no lo es

Javier Cacique intentó defenderse. Con tono solemne se asumió como parte de una “oposición inteligente”.
“Ni me compran ni me condicionan”, dijo, para después defender la iniciativa que él mismo promovió y que Morena respaldó sin reservas.

El discurso sonó hueco frente a la escena. Cacique buscaba erigirse como contrapeso, pero su iniciativa lo colocaba del lado de la mayoría oficialista. García Morlán no perdió la oportunidad de subrayarlo.

Un aliado inesperado

Dante Montaño, del Partido del Trabajo, fiel a su estilo, sonrió de principio a fin. Presentó tres reservas, más una de García Morlán, aun sabiendo que ninguna prosperaría.

Su papel fue testimonial, pero simbólico: acompañó a García Morlán en la defensa del 3 por ciento de firmas como umbral ciudadano. Poco faltó para que ambos chocaran las manos en señal de alianza contra el priista.

Paradójicamente, el legislador señalado por misoginia y corrupción en Santa Lucía del Camino lució como uno de los más sensatos en medio del enredo legislativo.

El amo del Congreso

En las butacas, Benjamín Viveros, presidente de la Junta de Coordinación Política, parecía disfrutar el espectáculo.

Se paseaba con calma, saludando a unos y a otros. Nada se movía sin su venia. La sesión para él era una puesta en escena: la verdadera política ya estaba acordada.

El poder real no estaba en la tribuna ni en los discursos, sino en la discreción con la que Viveros administraba sonrisas y favores.

Defensores de la línea oficial

Desde la bancada de Fuerza por México, la diputada Mónica López Javier se convirtió en vocera extraoficial del “PRIMOR”.

Tomó la palabra una y otra vez para defender que el 10 por ciento era un piso inamovible.
“El 3% es una falacia, una demagogia para engañar al pueblo”, sentenció.

Su argumento se centró en el Sexto Transitorio de la reforma federal de 2019. Según ella, no había margen para flexibilizarlo: Oaxaca debía alinearse o corría el riesgo de caer en la simulación.

El oficialismo en coro

Liz Concha reforzó la narrativa triunfalista: “Oaxaca será pionero y el único estado donde el pueblo podrá ratificar o retirar la confianza a su gobernador”.

Tania Caballero fue más allá: “La revocación no es de partidos, es del pueblo y para el pueblo”.

Ambas diputadas enmarcaron el dictamen como un acto histórico, aunque en los hechos el mecanismo quedó blindado.

La voz disidente

Alejandra García Morlán no se guardó nada. Denunció la subordinación del Congreso al Ejecutivo.

“En Movimiento Ciudadano nos oponemos al despilfarro del recurso público para cumplir caprichos. Oaxaca no puede tirar a la basura más de 365 millones de pesos mientras faltan medicinas oncológicas”, reclamó.

Con un discurso cargado de cifras y reproches, recordó la pobreza que vive el estado y cuestionó la pertinencia de un ejercicio que, en su opinión, se convertirá en un show político.

“Lo que hoy votamos no es iniciativa del PRI ni de Morena. Es simulación”, concluyó.

El resultado anunciado

Al final, Morena y sus aliados hicieron valer su mayoría.

El dictamen se aprobó con plazos más estrictos: solicitud en el mes posterior al tercer año de gobierno, formatos en los primeros diez días de octubre, calificación en diez días y convocatoria en tres. La jornada se realizaría en domingo, treinta días después.

Lo que no cambió fue: el 10 por ciento de firmas de la lista nominal en la mitad más uno de los municipios, con el mismo porcentaje en cada uno de ellos.

Un mecanismo blindado

El Congreso celebró la reforma como un avance democrático. En realidad, lo que hizo fue blindar jurídicamente la figura de revocación y cerrar la puerta a reducir el umbral ciudadano.

La oposición lo denunció como un candado disfrazado de derecho. Y la sesión terminó como empezó: entre reproches y discursos repetidos, la sesión concluyó con el aval de la mayoría. El Congreso celebró haber dado certeza al procedimiento, mientras la oposición advirtió que el mecanismo sigue siendo poco accesible.

Por ahora, en Oaxaca la revocación de mandato parece más una figura en construcción que una herramienta plenamente al alcance del pueblo.

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