OAXACA

CRÓNICA: Diputados de Oaxaca y sus vacaciones de tres años

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En el Congreso de Oaxaca, diputados se pasean, hablan por teléfono y teclean en sus celulares durante las sesiones

Miguel Ángel Maya Alonso

El Congreso local parece más una sala de espera que el recinto donde se toman decisiones para Oaxaca. El diputado Mauro Cruz se pasea entre las curules, sonríe al aire, escucha a sus asesores y se suma mecánicamente a cualquier iniciativa que le ponen enfrente. Subir a tribuna no entra en sus planes: prefiere caminar sin rumbo fijo.

A unos metros, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Benjamín Viveros, hace lo mismo. Con absoluta calma se mueve de un lado a otro, conversa lo mismo con Dante Montaño que con César Mateos, ubicados en extremos opuestos del salón. Su papel, más que de coordinador, parece el de un invitado cómodo en un Congreso que debería estar trabajando.

La diputada Elvia Gabriela Pérez López, representante de la Villa de Etla, no suelta el teléfono en toda la sesión. Sus electores aseguran que no regresa a su distrito desde que ganó en las urnas, pero en el Congreso se le ve ocupada en llamadas interminables.

Ni siquiera la presidenta de la Mesa Directiva, Antonio Natividad Díaz Jiménez, logra imponer orden. Pide atención y seriedad, pero en la misma mesa las diputadas Dennis García Gutiérrez y Eva Diego Cruz siguen con la mirada fija en sus celulares, tecleando con la rapidez de quien tiene prisa, aunque no para legislar. Las pantallas del Congreso exhiben su distracción sin pudor.

El recorrido continúa y la postal es la misma: curules vacías de compromiso, pasillos llenos de murmullos y celulares que suenan más que los micrófonos en tribuna. Los diputados de Oaxaca hacen de todo menos legislar: se pasean como en un corredor de recreo, conversan trivialidades, sonríen al aire, se entretienen con llamadas y mensajes.

Mientras tanto, los problemas del estado esperan soluciones que nunca llegan. La sesión sigue su curso, pero en San Raymundo Jalpan parece que las vacaciones legislativas no tienen fecha de caducidad.

Sesiones de trámite

La Sesión Ordinaria del 17 de septiembre apenas deja como saldo cinco Puntos de Acuerdo y 16 Iniciativas de Reforma en temas de movilidad, medio ambiente y derechos de niñas, niños y adolescentes. Una producción legislativa mínima frente a los problemas urgentes de Oaxaca.

El único dictamen aprobado reconoce los elementos culturales, materiales e inmateriales, del atuendo de Santo Tomás Ocotepec. Un gesto simbólico y valioso, sí, pero insuficiente frente a la parálisis que se respira en San Raymundo Jalpan.

La escena deja claro que muchos diputados confunden la curul con un espacio de descanso. Conversaciones triviales, paseos sin rumbo y teléfonos como principal herramienta de trabajo describen a un poder legislativo que debería ser contrapeso, pero que se muestra en vacaciones permanentes desde hace tres años.

Oaxaca espera leyes que atiendan la inseguridad, la pobreza, la falta de empleo y la migración. Pero en San Raymundo Jalpan, el espectáculo es otro: el de un Congreso cómodo, distraído y lejano de la gente que dice representar.

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