Artista mexicana radica en Barcelona confiesa que su mayor satisfacción es pintar, pero su mayor dicha es haber sido madre
Ganó el premio nacional de la Juventud y le dieron las llaves de la ciudad de Puebla, pero su destino estaba en Barcelona, España. Aunque ya lleva 46 años en Barcelona, “yo sigo siendo muy mexicana”
Pedro Matías
BARCELONA, España (quepasapedro).- Su mayor satisfacción es pintar, pero su mayor dicha es haber sido madre, confiesa la pintora mexicana Magdalena Salazar Zárate, radicada en Terrassa, ubicada a 23 kilómetros de Barcelona, España.
Su prometedora carrera en las artes en México se vio interrumpida porque “cuando eres madre es que te cambia la vida, estás por tus hijos y no por el arte. Lo mío es muy bonito, muy romántico, pero claro, esto no te lo puedes permitir porque esto casi, casi, es como un lujo”, sostuvo la artista poblana con raíces oaxaqueñas.
Desde la intimidad de su hogar, Magdalena Salazar Zárate, recibió a los tres periodistas refugiados en Barcelona con el Programa de Acogida Temporal de la Taula per Mèxic y les confió que a la distancia no siente frustración por haber antepuesto su maternidad por encima del arte, ni considera haber significado un sacrificio porque “estás por tus hijos y no por el arte”.
Al adentrarnos en su hogar convertido en una especie de galería, también nos adentramos a su pasado y reveló que su futuro era prometedor porque en 1973 le dieron las llaves de la ciudad de Puebla que incluía una copia de la cédula real, documento que se expidió Carlos V”.
Luego en 1974 ganó el Premio Nacional de Instituto Nacional de la Juventud; en el 76 fue a la Primera Bienal Juvenil y en el 78 hizo su ultima exposición en México porque en agosto del 79 se vino a radicar a Barcelona.
Con 60 años pintando y 46 años radicados en Barcelona, la artista reconoció que alguna vez sintió frustración, “ahora ya no, ahora me siento mejor, más bien tengo conformidad porque mis hijas tienen mucho de artista y también tienen la oportunidad de hacer cosas y si no fuera por mi apoyo, pues a lo mejor no las harían”.
Recordó que “cuando fui joven se me facilitaron las cosas por el hecho de ser joven y a lo mejor porque estaba recién egresada de la escuela de Bellas Artes en Puebla, pero aquí (en Barcelona) no, aquí todo es pagando, todo es más comercial”.
Luego de resaltar que su atracción por las artes fue porque su padre fue artista, principalmente escultor, mencionó que fue de las poquísimas graduadas de la carrera, sin embargo, en Barcelona se truncó su sueño porque no fue a convalidar materias para obtener el titulo y lo superó en la medida que veía que sus hijas la necesitaban.
Se le iluminan los ojos y su expresión es radiante cuando recuerda que “yo tenía ganas de ser pintora y la escultura la hice como independiente porque iba a trabajar a un taller de Talavera y me dejaban hacer las esculturas. Digamos que a mí no me cobraban, o sea me pagaba con esto, con el hacer material y yo podía usar el barro, entonces, aprendí a trabajar bien todo el barro vaciado”.
Confiesa que “toda la vida a mí me dio mucha ilusión pensar en los cuatro elementos que son la tierra, el agua, el aire y el fuego. Ahora tengo pendiente hacer un cuadro que habla de los cuatro elementos y se enfoca en la mujer haciendo tortillas. Así que estoy por hacer este cuadro y hacer una exposición que, pero no sé cuándo será”.
Aunque no pensaba en casarse, conoció a un andaluz y se convirtió en su marido y se vino a Catalunya:
“Yo vine aquí y pensé que estaría 1 o 2 años, no más. Para mí no era un planteamiento de quedarme porque yo creo que vine con ilusión solamente de conocer un poco y ya está porque yo tenía hecho todo en México y claro, cuando yo vine aquí, pues pensé que era más fácil. No, no. El desarraigo es muy cruel”.
Y reforzó: “Es muy cruel porque lo pasas mal, porque te sientes triste, sientes mucho vacío, extrañas a la familia, todas estas cosas y esto se supera a medida que va pasando los años. Y yo lo superé a medida que veía que mis hijas me necesitaban”.
Hizo hincapié que “yo también quería ser madre y cuando vi que mi suegra no podía cuidar a mis hijas, pues yo dije, pues las tengo que cuidar yo porque mi marido no me apoyaba si estaba siempre de viaje”.
“Y bueno, pues nada, me fui quedando casi sin querer y yo pensaba irme, no pensaba ni hacerme papeles, nada. Hasta que pasaron los años y bueno, pues cuando vino la realidad cruda de una enfermedad, pues me tuve que quedar, pedí la nacionalidad”.
Al intentar consolidar su carrera en las artes en España se encontró con que cuesta un poco de trabajo porque depende a dónde vayas y a qué sitio vas. Ahora en Barcelona o en sí toda España ha cambiado mucho, igual a lo largo de los años que yo estoy aquí”.
Magdalena ahora trabaja en Casales (espacios multifuncionales de carácter comunitario, cultural y recreativo) donde da clases de pintura y lo que veo es que la gente se ha quedado con muchas ganas de estudiar porque piensa que con el franquismo la gente estaba muy coartada, no se permitía hablar catalán, no se podía estudiar mucho y la gente tenía que trabajar más que ir a estudiar.
“Aquí trabajar era la primera necesidad más que estudiar, entonces, yo creo que la gente más privilegiada sí que es la que estudiaba y ahora la gente mayor que yo conozco que serán de mi edad, a veces de 60, 65, 70 años, se quedó con muchas ganas de hacer pintura, de pintar y bueno, hay gente yo no digo frustrada y ahora aprende”.
Al hablar de su casa convertida en una galería, reafirma que “yo siento mucho lo mexicano, soy una admiradora, sobre todo de los paisanos nuestros, el color de la piel, la ropa, la música, todo esto. A veces no me creo los problemas que me cuentan, no me lo puedo creer porque yo no los conocí, entonces, yo sigo siendo mexicana.
Finalmente dice que le gusta seguir todavía con la tradición, las comidas, la ropa, y ahora ya con los años creo que ya no me hace falta una gran realización ni tampoco creo que me haga falta más bien tengo ahora mucha conformidad.
Aunque no descarta algún día exhibir su obra en México, reconoce que llevar un cuadro es caro, entonces, a mí me gustaría ir y pintar allí, porque yo soy de pintar fuera al natural.
Por el momento, “a mí me gusta enseñar. Yo no he hecho una carrera así de doctorados, no, pero yo ya por naturaleza me gustaba ser profesora. Yo ahora por eso digo que creo que puedo pintar y hacer un poco de todo. Ahora me doy caprichos de hacer cosas más moderno. Y bueno, yo pintaré hasta que tenga fuerza, claro está, pero la verdad es que todavía sigo teniendo satisfacción de pintar.





