OAXACA

Las ruinas del terremoto cobran vida de la mano y creatividad del artista zapoteco Víctor Cha´ca

0 0
Read Time:7 Minute, 19 Second

La zona cero de la magna exposición es el Centro Cultural San Pablo y el epicentro de la inauguración será el viernes 6 de febrero a las 12:00 horas

Son mas de 40 piezas en torno al binomio vida-muerte, sabiduría mixteco-zapoteca, creación-resurrección, desastre-esplendor 

Pedro Matías

OAXACA, Oax. (quepasapedro).- Las ruinas, producto de la encarnación del espanto, cobraron vida de la mano y creatividad del artista plástico zapoteco Víctor Cha’ca en su exposición Xu Ro’ / Terremoto.

Y es que las vigas de madera colapsadas por el terremoto del 7 de septiembre de 2017, fueron reconvertidas en emblemáticas piezas en torno al binomio vida-muerte, a la sabiduría prehispánica de las culturas mixteco-zapoteca, a la creación y resurrección y a la reconstrucción del desastre o la ruina al esplendor.

La zona cero de esta magna exposición es el Centro Cultural San Pablo donde pueden admirarse mas de 40 piezas, entre ellas tres obras monumentales y el epicentro será el próximo viernes 6 de febrero de 2026 a las 12 horas en el Centro Cultural San Pablo de la Fundación Alfredo Harp Helú.

La muestra puede admirarse desde el viernes 6 de febrero hasta el domingo 10 de mayo en la sala de vestigios, el área capitular, el patio de dómina, la capilla y el atrio que albergan mas de 40 piezas del maestro zapoteco Víctor Orozco Orozco, alias Cha’ca, nacido el 30 de julio de 1948 en Juchitán de Zaragoza.

La exposición “Víctor Cha’ca. Xu Ro’ / Terremoto” se inaugurará con una charla de apertura a cargo del artista y el maestro Héctor Palhares, curador de la muestra.

Con casi 50 años de experiencia como artista plástico Víctor Cha’ca, ha creado una vasta producción en pintura, escultura, cerámica y grabado que forma parte de importantes acervos de museos, galerías y coleccionistas.

El maestro ha participado, de manera individual y colectiva, en distintas exposiciones en México y el extranjero, sin embargo, en entrevista con Proceso reconoce que “para mí es la más la etapa más brillante de mi carrera”.

A 8 años del terremoto que dejó 79 muertos en la región del Istmo de Tehuantepec y el derrumbe de alrededor de 10 mil viviendas, el maestro Cha’ca trasformó las historias de dolor, de luto, de tragedia en obras de arte y es que, con las vigas de madera resultantes del colapso, destinadas al fuego o al desecho, elaboró, entre diciembre de 2017 y diciembre de 2024, mas de 80 obras, de las cuales unas 40 esculturas como evocación del desastre pueden admirarse en esta capital.

En la muestra pueden admirar máscaras, nahuales, animalia, tzompantli, evocaciones de vida y muerte.

“En este trabajo, el maestro traduce el ímpetu de la naturaleza, a veces implacable, en una nueva apuesta por la vida con seres guardianes de la tradición zapoteca, que se metamorfosean en animales y acompañan nuestra cosmogonía desde tiempos inmemoriales”.

En su obra, sobresalen, soles, lunas, conejos, jaguares, murciélagos y lagartos que encuentran espejo con los seres angélicos y su gran arraigo en el sincretismo religioso, heredado de la tradición católica antequerana.

Asimismo, el rostro y la máscara, como perdurable binomio, se transforman en gestos polícromos en madera o bronce que son espejo y reflejo de nosotros mismos, puntualiza el texto de sala.

Hacen referencia que “en la dialéctica del eros y thánatos, es la muerte quien figura en esta coordenada como cirquera, contorsionista o musa; haciendo guiños desde la cosmovisión mesoamericana del tzompantli triunfal hasta la picardía y jocosidad que sigue presente en el imaginario colectivo”.

Profeta en su tierra

Entrevistado en la víspera de la inauguración, el maestro Cha’ca reconoce que “una figura pública debe ser como un profeta, alguien que pueda hablar con libertad y exigir que se que se cumpla lo que merece un pueblo”.

“No sé cuánto tiempo me queda (de vida), pero voy a tratar de aprovechar para dejar un legado no solo artístico sino también social y que algún día alguien se acuerde de que aquí vivió en Oaxaca un tal Víctor Cha’ca”.

Al hablar se le quiebra la voz y sus párpados se humedecen al conmoverse de lo realizado en su obra ahora expuesta en el Centro Cultural San Pablo; en el libro de pintura “Víctor Cha’ca: el comienzo de muchos sueños” y el que está en proceso de publicación “Xu Ro’ / Terremoto”, pero sobre todo se siente satisfecho con la creación de la escuela de arte que siempre soñó el maestro Francisco Toledo.

“Uno de esos legados que yo quiero para mi pueblo que atraviesa una época muy violenta donde los jóvenes son atraídos por esa violencia y muchos jóvenes han muerto”, es crear espacios para la cultura.

“Ya tiene años que el maestro Francisco Toledo me invitó para crear una escuela de arte en Juchitán, pero cada candidato, cada presidente, cada funcionario que ibas a buscar (nos ignoraba) y nunca lo pudimos aterrizar”.

“Pero hace 3 años empezamos a crear una escuela de arte. Reuní 100 firmas de artistas para llevarlo a la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca y proponerle una escuela de arte en Juchitán. Ahora, ya es una realidad, es una facultad incorporado a la UABJO para tratar de palear la violencia, inducir a los jóvenes y a los niños y mostrar que somos semillero de artistas”.

“Pero hay todavía más planes para Juchitán como una facultad de música, de eso ya hablaremos después”, puntualizó.

Considera que con su obra está dejando un legado, ahora, solo espera que no le afecte el ego porque en tantos años no le ha afectado “soy muy sencillo, de gusto muy sencillo y espera seguir así.

Hizo hincapié que “yo conocía muchos artistas y en mi generación éramos muy humildes, pero de repente se volvieron famosos y ya viven como príncipes, como reyes, con mucho poder adquisitivo, pero ¿para qué sirve eso? Nosotros vamos a fenecer y lo importantes es trascender como sociedad, como pueblo”.

Aclara que lo importante es “no llenar de mierda el ego, aunque no estamos exentos, somos humanos, pero lo importante es tener los pies bien plantados y con raíces muy firmes”.

Su mayor orgullo es que su obra tienes raíces comunitarias para seguir el legado de lo prehispánico porque los mixtecos eran grandes artistas que se encargaban de pintar los códices, mientras que los zapotecos eran los encargados de hacer esa manifestación en la antigüedad, es la fusión de la sabiduría mixteca y zapoteca.

Es por ello que recalco que “estas vigas que revivió en su obra son de techos elaborados por constructores antiguos y sabios”.

Insistió en que lo que buscó fue recuperar de entre los escombros piezas de madera para darles un poco de vida, entonces, “yo siento que resucité muchos recuerdos aquí, resucité muchas historias, yo traté de darle vida a este desastre, a esas vigas de madera y los combiné con otros materiales y aquí está la prueba, son 46 piezas, dos en óleo y una cerámica, tres monumentales y 42 de mediano tamaño que está aquí exhibido.

“Es como recuperar y darles un poco esa vida, yo siento que resucité muchos recuerdos. Estoy muy satisfecho de lo que he logrado estos 8 años con las vigas, con los escombros con todo lo que se iba a perder”.

Relató que lo que vivió todos estos años fue muy estresante porque lo que hizo fue un proyecto muy ambicioso y poco realista porque para traer todas esas vigas de Juchitán al valle de Oaxaca tuvo que sufrir.

“Sufrí mucho para aterrizar este proyecto porque lo hice sin ningún apoyo institucional, nunca lo pedí tampoco, yo quería hacerlo solo, pues, para ver mi capacidad y todas las fuerzas que me quedaban y ahora verlas en este espacio se me iluminó mi vida porque es la más brillante que de toda mi carrera”.

Recordó que la camioneta para utilizó para llevar víveres a los damnificados sirvió para traer las maderas y me sirvió mucho y de ahí lo traje poco a poco, cortándolo para que pudiera trasladarse. No fue cosa sencilla trasladar esas maderas monumentales, tuve que pagar.

“Sí, sí, es que es que es emocionante esto, Pedro, es emocionante, no sabes cómo es estresante. Y trasladar la obra al Centro Cultural tuve que contratar cuadrillas de trabajadores y traerlas desde mi taller aquí y tenia que ser de madrugada”.

“Todo eso me afectó mucho, emocionalmente fue muy estresante, pero felizmente todo salió muy bien. Los de la cuadrilla me ayudaron mucho y mi equipo de trabajo se portaron a todo dar”.

Satisfecho de su obra que es un legado para Oaxaca y el país, adelantó que esto no se acaba aquí si no que su muestra la va a llevar Ciudad de México y luego a Monterrey.

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %