Pedro Matías
A otro perro con ese hueso… soy mas subversivo que usted. Aquella frase resonó entre el bullicio. Quedé en shock. Para muchos la poesía es un genero literario difícil de comprender y me incluyo. Y es que a veces no sé descifrar su verso, rima, ritmo o metáfora.
Pero hoy, en el Maratón Pulquero de “Poesía Maldita”, Nallely Tello me acercó a la poesía y a ese mundo de rebeldía, insurrección y resistencia.
“La Reclamante” poesía de Cristina Rivera Garza me conmovió; el “Manifiesto (Hablo por mi diferencia)” del poeta chileno Pedro Lemebel, me hizo reflexionar y comparar a la letrina política que nos mal gobierna en México y particularmente en Oaxaca.
En la pulquería “Miktlán” ubicada en Camino Nacional en Santa Lucía del Camino conocí a otras poetizas a través de la palabra de Nallely: La voz de Gioconda Belli sono fuerte contra la dictadura en Nicaragua; la de Aleide Foppa que luchó contra la dictadura guatemalteca o la de Anna Ajmátova que dejó testimonio de cómo las y los poetas le hicieron frente al régimen estalinista o a la misma Cristina Rivera Garza que tiene un poema que narra las microresistencias y la dignidad de las mujeres contra la “guerra contra el narco”. Saber de ellas y de su palabra hecha poesía, me hizo sentir muy ignorante.
Alejado del bullicio y de la falsa sociedad como dice la canción me adentré a un circulo del Maratón Pulquero de “Poesía Maldita” invitado por los amigos Rodrigo Islas Brito y Eric Joch, el pasado sábado 18 de abril.
El programa inició con la Lectura abierta de Poesía Maldita, continuó con la música de Zapotech Mixtech; El espacio de Vitola; un taller para escribir poesía; la Lectura Aguardientosa; el Jam Musical y Micro Abierto; hasta que llegó mi turno junto a la amiga Nallely Tello para participar en la mesa Guerra, Poesía y Periodismo.
La maestra en sociología se preparó a conciencia: “tradicionalmente periodismo y poesía fueron puestos como opuestos: uno buscaba la objetividad y la otra se pensaba se basaba en la sensibilidad. Ambos límites cada vez son mas difusos. Se mezclan, se necesitan, se acompañan”.
Y agrega: “El poder del Estado siempre intenta borrar ‘la guerra’ poetas y periodistas dan cuenta de que ella existió para dignificar a quienes padecen con mas crueldad sus impactos. Para darle valor a su palabra, para que el miedo y la vergüenza cambien de bando. Poetas y periodistas hacen parte del poder de un poder popular contra el olvido. Después también tendrán que mirar los propios impactos de la guerra sobre sí”.
Absorto con la disertación, asiento a cada rato. Un respiro esperanzador me volvió al escuchar: “En ese sentido, y aún siendo todo lo pesimista que soy, tengo un dejo de optimismo: la guerra contra la vida y la memoria, la están perdiendo los poderosos y la estamos ganando los pueblos porque a pesar de todo lo que se inventen los grandes poderes las resistencias continúan, la palabra se comparte y aquí seguimos, la memoria regresa, es persistente y no los deja en paz”.
Mientras Nallely Tello, licenciada en Intervención Educativa con maestría en Sociología, defensora de los derechos humanos de las mujeres y las juventudes con expertise en protección integral feminista, cultura de cuidados y políticas educativas, nos compartía de sus conocimientos, mi mente hacía comparaciones con hechos reales y el manto de protección o complicidad de los gobiernos.
Nada ha cambiado en estos 40 años que llevo de periodista, pensaba. Por el contrario, percibo que el sistema político mexicano esta podrido.
Recordé la imagen del féretro del PRI cuando ganó Vicente Fox con el voto útil de algunos de izquierda como el caso de Flavio Sosa Villavicencio, quien le alzo el brazo del triunfo al panista. La esperanza de un cambio se truncó inmediatamente, se convirtió en una parodia. Llegó Felipe Calderón, pero necesitó del PRI para legitimarse. Como moneda de cambio, el Revolucionario Institucional pidió la protección para el entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz que se tambaleaba con el conflicto sociopolítico de 2006, cuya revuelta mantuvo sitiada a la capital durante mas de seis meses.
En esa revuelta se documentaron delitos de lesa humanidad que incluyó 30 ejecuciones extrajudiciales (entre ellas la del periodista estadunidense Bradley Will), 311 detenciones arbitrarias, 248 casos de tortura documentada y comprobada, así como la desaparición forzada de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Cruz Sánchez, dirigentes del Ejército Popular Revolucionario (EPR).
Recordé cómo el magisterio de la Sección 22 abanderaba todas las causas y en ese movimiento surgieron supuestos luchadores sociales emanados de la izquierda que se desgarraban las vestiduras y utilizaban un discurso popular para reivindicar a los pobres, a los marginados, a los indígenas y eso los llevó al poder.
Rodrigo Islas Brito con su irreverencia característica hizo varios cometarios provocadores: “Nalley Tello y Pedro Matías llegaron al Maratón Pulquero a poner las cosas patas pa arriba con su reflexión y recuento sobre como la poesía y el periodismo hoy deberían encontrar sus caminos y confrontar a un mundo en guerra perpetua contra su propia sobrevivencia … Todo un viaje de realismo onírico”.
Y agregó: “Un crisol enorme de palabras, sentimientos, dudas, maldiciones, elegías, maneras de ver, sentir, padecer y combatir al mundo y contra el mundo … Esto no lo va a encontrar en los eventos culturales que organiza Flavio Sosa … Este nivel de sentimiento no lo va a escuchar en ninguna rapaz propuesta gubernamental de invitarnos dulcemente de una vez a aceptar estoicamente el mero fuego salchichero de nuestros infiernos. De vendernos que el vivir en un mundo brutal cada vez más hostil debe ser como respirar para seguir manteniendo tranquilos a los dueños de todos los presupuestos públicos … El Maratón Pulquero de poesía maldita fue un autentico muestrario de todo lo que hoy está bien y horrible en el mundo”.
Cuando Nalley lee el poema de La Reclamante de Cristina Rivera Garza:
Discúlpeme, señor presidente, pero no le doy la mano
usted no es mi amigo. Yo no le puedo dar la bienvenida
Usted no es bienvenido nadie lo es.
Luz María Dávila, Villas de Salvárcar, madre de Marcos y José Luis Piña Dávila de 19 y 17
años de edad.
No es justo mis muchachitos estaban en una fiesta
y los mataron.
Masacre del sábado 30 de enero en Ciudad Juárez, Chihuahua, 15 muertos.
Porque aquí en Ciudad Juárez, póngase en mi lugar
Villas de Salvárcar, mi espalda, mi fulmínea paradoja
hace dos años que se están cometiendo asesinatos
se están cometiendo muchas cosas
cometer es un verbo fúlgido, un radioso vértigo, un letárgico tremor
se están cometiendo muchas cosas y nadie hace algo.
Y yo sólo quiero que se haga justicia, y no sólo para mis dos niños
los difuntos remordidos, los fulmíneos masacrados, los fúlgidos perdidos
sino para todos. Justicia.
Encarar, espetar, reclamar, echar en cara, demandar, exigir, requerir, reivindicar
¡No me diga “por supuesto”, haga algo!
Si a usted le hubieran matado a un hijo,
usted debajo de las piedras buscaba al asesino
debajo de las piedras, debajo de piedras, debajo de
pero como yo no tengo los recursos
limosnas para las aves, mis huesos
mi carne
de tu carne mi carne
póngase en mi lugar, póngase
mis zapatos, mis uñas, mi calosfrío estelar
no los puedo buscar porque no tengo
recursos, tengo
muertos a mis dos hijos
Byagtor: entierro a cielo abierto que significa literalmente “dar limosnas a los pájaros”.
Tengo mi espalda. Mi lágrima. Mi martillo.
No tengo justicia. Póngase
en su sitio: Villas de Salvárcar, ahí
donde mataron a mis dos hijos.
Usted no es mi amigo, ésta
es la mano que no le doy, póngase
Señor Presidente en su lugar, le doy mi espalda
mi sed, le doy, mi calosfrío ignoto, mi remordida ternura, mis fúlgidas aves, mis muertos
Y la mujer bajita, de suéter azul, salió del salón limpiándose las lágrimas.
Uff mis pupilas se humedecieron con tan crudo reclamo, pero con el fusil de las palabras.
Luego leyó el Manifiesto (Hablo por mi diferencia) del poeta Pedro Lemebel:
No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.
Me recordó a esta izquierda repugnante que en su narrativa defiende a los pobres y en los hechos los utiliza para mantener el poder; que afirma que están combatiendo la corrupción y la fomentan entre sus iguales porque no tenían una ideología de izquierda sino un resentimiento social y ahora que están en el poder nadan y hasta clavos se echan en su letrina política.
Solo me confirman que las ideologías, las religiones, los colores, las banderas solo son los medios para lucrar con las necesidades de la gente. Los recientes casos como el del gobernador Rubén Rocha Moya y otros gobernantes financiados o vinculados por el crimen organizado.
O el caso de la red de “huachicol fiscal” vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) defraudó cerca de $29,000 millones de pesos, involucrando a altos mandos de la Secretaría de Marina (SEMAR). La operación, que introdujo ilegalmente combustible, implicó a los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, familiares del exsecretario Rafael Ojeda, quienes operaban desde aduanas.
Otro caso es el de Segalmex (Seguridad Alimentaria Mexicana) que representa uno de los mayores escándalos de corrupción en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), con un desfalco estimado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en más de 15,000 millones de pesos. La red incluyó contratos simulados, empresas fantasma y desvío de recursos destinados a alimentos básicos, siendo comparado con “La Estafa Maestra”, sin embargo, cuentan con el manto protector desde la presidencia.
No existe diferencia entre la derecha, el centro, la izquierda o las ideologías que existan. Es por eso que retomo la frase de una canción: “Ya no creo en nadie hasta dudo de mi”.






Average Rating