Una jornada entre sombras: diputados ausentes en dictámenes, votaciones llenas de confusión y la voz de la diputada más joven chocando contra la rigidez del Congreso de Oaxaca
Miguel Ángel Maya Alonso
“Ya que ningún integrante de la comisión sabe”, lanza con una sonrisa acusadora la presidenta de la Mesa Directiva, Natividad Díaz Jiménez, mientras la iniciativa espera explicación, en la sesión ordinaria del 23 de septiembre.
La promovente, la diputada Sandra Daniela Taurino Jiménez, tampoco está presente: pidió permiso. Entonces es la legisladora Eva Diego Cruz, del Partido Verde, quien improvisa la exposición del dictamen. La ausencia de responsables se convierte en postal del pleno: iniciativas que se defienden a medias, o peor aún, por voces ajenas.
El reclamo surge de inmediato. “Yo sí exhortaría a las compañeras y compañeros que cuando sus iniciativas se vayan a dictaminar que estén, o si no que se reprograme, porque alguien tiene que venir a defender la iniciativa”, advierte la diputada Melina Hernández Sosa.
También se escucha la molestia del petista Dante Montaño: “No me fue otorgado el dictamen como siempre. Ese es el motivo por el que no lo firmé”. Y entre los comentarios, surgen las dudas de la diputada de Movimiento Ciudadano, Alejandra García Morlán, quien cuestiona la manera en que se presenta y discute el documento sin la presencia de quienes deberían responder.
A pesar de los reclamos, con 33 votos a favor y tres en contra, se aprueba la reforma al Decreto 305, que prohíbe a los municipios heredar deuda pública a las siguientes administraciones. En el papel, se busca garantizar la salud financiera de los ayuntamientos y evitar que nuevas gestiones arranquen con pasivos heredados.
El contraste, sin embargo, es inevitable: al municipio de Oaxaca de Juárez se le permitió contratar un esquema de deuda disfrazada por 20 años, y ahora los legisladores cierran la puerta a que esto se repita.
Una votación entre dudas y regaños
La presidenta Natividad Díaz vuelve a alzar la voz: “no estamos jugando. Es una votación seria y sí les voy a pedir, por favor, que lo hagan bien porque no podemos estar jugando con la votación”.

El ambiente se enrarece. Entre titubeos, manos alzadas a medias y reclamos, la votación se convierte en un juego de confusión. La presidenta insiste en el conteo: 28 votos, luego 34 presentes. El salón se vuelve un espejo de desorden.
La diputada Alejandra García Morlán intenta devolver seriedad al tema. Su exhorto buscaba reforzar la seguridad en los alrededores del Polideportivo Oaxaca, donde la falta de iluminación y el cierre de calles dejan a vecinos y deportistas en riesgo.
“No estoy acusando a nadie”, aclara, “es un llamado respetuoso para que se fortalezcan los rondines de seguridad antes de que suceda algo”.
Con voz firme pide votar con responsabilidad: “no esperemos a que alguien lo asalten o que le roben el auto para reaccionar”.
Pero su exhorto se estrella con los acuerdos previos. Benjamín Viveros, diputado de Morena, recuerda que en la Junta de Coordinación Política ya se definieron los temas urgentes. Dante Montaño lanza su reproche sobre los “mensajes de WhatsApp” que parecen guiar las decisiones.
La votación final es clara: 10 votos a favor, 21 en contra. La propuesta se desecha, y el exhorto sobre seguridad se pierde El Congreso pide seriedad en la votación, pero tropieza en sus propias formas.
Una oveja entre lobos
En otra escena de la jornada, la presidenta de la Mesa Directiva responde con dureza a la diputada más joven de la Legislatura: “sororidad hay, pero para eso existe una Junta de Coordinación Política en donde se discuten los temas de los grupos parlamentarios, por lo cual solicite se acerque a su coordinador y pregunte por qué no fue solicitado de urgente y obvia resolución”.

La frase cae como un portazo. Jimena Yamil Arroyo Juárez, de apenas 23 años, baja de la tribuna con el rostro serio. Apenas en noviembre de 2024 rindió protesta tras la licencia de Lizett Arroyo Rodríguez. De suplente pasó a propietaria en la LXVI Legislatura, cargando la expectativa de ser una voz joven en un Congreso de inercias pesadas.
Su propuesta fue un exhorto al rector de la UABJO para reconsiderar la permanencia del titular de la Dirección de Equidad de Género y designar en su lugar a una mujer con perfil en derechos humanos. La iniciativa, sin embargo, no fue tomada como de urgente y obvia resolución. Se turnó a la Comisión Permanente de Mujeres e Igualdad de Género, un camino más lento y menos visible.
La escena deja el retrato de una diputada que se estrena en la política real: rodeada de voces experimentadas que le recuerdan que en San Raymundo Jalpan la sororidad no se mide en empatía sino en votos y en disciplina partidista.
Una oveja que intenta abrirse paso entre lobos.





