Ana María Soledad Cruz Vasconcelos
El saqueo del patrimonio arqueológico de la Ciudad de los Muertos: un crimen contra la memoria de los pueblos originarios y el patrimonio cultural de México. No exagero al calificar así, el robo más grande de la historia de México perpetrado en el museo Frissell de Mitla, el 30 de noviembre del 2000, además de oscuros traslados de piezas al extranjero antes y después de esta fecha; que no constituyen únicamente un robo de bienes arqueológicos, sino un acto de desposesión de la memoria histórica, la identidad cultural y el legado civilizatorio de los pueblos zapotecos y de la Nación mexicana. Esa noche exactamente a las doce de la noche, delante de todo el pueblo que despertó a los vecinos más próximos se despertaron ante el ruido que hicieron los asaltantes, que rompieron candados, vitrinas de la museografía pagada por AMERICAN EXPRESS y realizada por el arqueólogo Miguel Ángel Audiffred en el año de 1994-1996 y que por primera vez tomó la forma de museo profesional, pues antes las piezas estaban sobre tablones.
La premonición de ese saqueo fue, que al día siguiente de la inauguración de la citada museografía, alguien ordenó el cierre para siempre, cosa muy extraña. Quiénes asistieron a esa inauguración, el Lic. Diódoro Carrasco gobernador del Estado en esa época, el anfitrión de la inauguración Lic. Alejandro Gertz Manero Rector de la UDLA CDMX, Director Nacional del INAH María Teresa Franco y López Calzada Delegado del INAH-Oaxaca y otras importantes autoridades. La noche del asalto que fue una noche antes de la toma de protesta de Vicente Fox Quezada, seguramente fue la transición entre María Teresa Franco directora saliente y Raúl Sergio Arroyo director entrante, por lo que es probable que en esa noche el INAH nacional no tenía director; y los asaltantes le dijeron a los pobladores testigos presenciales del asalto que eran del INAH. Los pobladores vecinos del Museo Frissell, se quedaron muy sorprendidos porque no era una forma normal del actuar del citado Instituto Nacional de Antropología.
Los nativos de Mitla depositaron toda su confianza a la familia Frissell en la colección que el abogado Edwin Frissell realizó en el museo fundado con el apoyo del municipio.
La casa consistorial que las autoridades locales de Mitla, ofreció al citado abogado y a su esposa en venta, era propiedad de la familia Quero y albergó: el Museo con aproximadamente 40,000 piezas completas y otra cantidad similar incompletas o rotas (dato tomado de una publicación de la UDLA), un hotel denominado “La Sorpresa”, con restaurant y una gran biblioteca de libros especializados en antropología y colección de arte de León Zurita, Toledo, Rufino Tamayo, y otros que donaron a favor del Museo sus cuadros de pinturas y un mural de piezas cerámicas realizado por León Zurita. Este inmueble sirvió de escuela de ingles a los niños de Mitla de los años 50’s y 60’s que se convirtieron en los primeros guías de turistas. También hubo escuela de artesanías debido a que el matrimonio Frissell contrató maestros artesanos para capacitar a los pobladores. Hubo una transformación en el pueblo de Mitla, era visitado por personajes de la ciencia y cultura de corte nacional e internacional, que pasaban estudiando e investigando la zona. El centro Ceremonial de Mitla, alcanzó una fama internacional, se formó un Patronato del Museo por Edwin Kennedy, Ignacio Bernal, Rufino Tamayo (Oaxaqueño), Nick D. Petrovich, Charles R. Wicke, Fuad Abed Cesín, Juan Ignacio Bustamante Vasconcelos (Oaxaqueño), Enrique de la Lanza (Oaxaqueño), Elizabeth T. López, Cecil R. Welte, Enrique de la Lanza, quienes hicieron aportaciones materiales o intelectuales al acervo del Museo, y a la ausencia o muerte de estos integrantes del Patronato, fueron sustituidos por otros personajes honorables, Ing. Alberto Bustamante Vasconcelos, Eduardo Córdova Brena, Magdalena Jiménez de Miranda, Ernesto Miranda Barriguete, Harold L. KirkPatrick, Elena C. Murray de Parodi, Margarita Gómez-Palacio Muñóz, rectora de la UDLA de la CDMX. Hago la precisión de la UDLA de la CDMX, de la UDALP de Puebla, porque más adelante se relacionan con el acervo del Museo Frissell.
La casa del Museo Frissell las piezas arqueológicas, el hotel, restaurant, biblioteca, muebles antiguos, pinturas y mural de Zurita, fueron donados ante notario púbico por parte del matrimonio Frissell a los amigos de los donantes, dueños del Colegio México City Collegue, debido a la desconfianza con el INAH, esto fue en el año de 1959, previamente hicieron un inventario de miles de piezas que quedó registrado en el INAH nacional ante Ignacio Bernal y en inventario separado se listaron 600 de arte zapoteca, curadas, seleccionadas y propiedad de Howard Leigh, también se dona por separado y este inventario debidamente registrado, cada pieza de forma individual, es decir, con el nombre, medidas, descripción con fotografía, consta en los archivos del INAH, y en una publicación realizada por el mismo INAH en el año 1968 denominado “CORPUS ANTIQUITATUM AMERICANENSIUM”, México INAH 1968. Con textos de Frank H. Boos. El INAH lo clasificó como Colecciones Leigh, Museo Frissell de Arte Zapoteca, Smithsonian Institution y otras.
Las escrituras púbicas de donación disfrazadas de compraventa e inscritas en el Registro Público de la Propiedad de ese entonces, son anormales, pues la esposa de Edwin Robert Frissell, Gertrude Ponsford por derecho propio y como apoderada de su esposo para pleitos y cobranzas, actos de administración y actos de dominio, vende a la asociación civil México City Collegue a través de sus representantes legales, en $45,000.00 toda la casa consistorial (inmueble histórico) con todo su contenido. Pero en escritura inmediata posterior también inscrita, le pagan al señor Darío Quero diez mil pesos que le debían y la esposa de Frissell en esa otra escritura les devuleve el dinero a los dueños y representantes de la asociación México City Colegue, OJO, con una gran condición que en el próximo artículo explicaré.






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